Agua

Agua reúne y organiza varios cientos de aforismos escritos por José Marzo desde mayo de 2011 hasta noviembre de 2015, un periodo de crisis económica, institucional y cultural. Dedicado «a los que, en la plaza o en su estudio, vieron más lejos y más claro», Agua se divide en cuatro partes. El planeta de las letras trata de literatura; La anomalía democrática, de política y economía; El campo de batalla, de ética y psicología; y La boca de la verdad, de lenguaje y ciencia. Escrito con el atrevimiento del librepensador y la humildad de quien sabe que un aforismo es «el peldaño que el lector pisa para subir», Agua, diez años después del ensayo El paso, es la nueva aportación de José Marzo al pluralismo humanista y democrático, a la axiología y a la noción de nueva modernidad.

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Un buen aforismo es el peldaño que el lector pisa para subir.

La novela nació de una conciencia crítica de la realidad, y con ella morirá.

La buena novela, desde la primera novela nunca escrita, es un viaje mental. El del escritor. Y una pluralidad de viajes posibles, uno por cada lector.

Creamos realidades paralelas en las que vivir con la imaginación, y desde las que mirarnos, sentirnos, juzgarnos y entendernos. Y redimirnos.

Igual que conversamos con una persona con la que no estamos por completo de acuerdo, también podemos leer un libro que en muchos aspectos nos disgusta. De sus errores se aprende tanto como de sus aciertos.

Si dudas ante la página en blanco, escribe las dudas.

Esta frase ha dudado cien veces antes de afirmarse.

Las cosas nunca son sencillas, sólo las palabras pueden serlo. Las palabras sencillas, al destacar lo relevante, apuntan mejor a lo complejo.

Todo está relacionado con todo, así que cualquier punto de la realidad lleva a cualquier otro punto. La misión que se impone el escritor realista es desvelar tales relaciones y crear una ficción más contrastada y significativa que la propia realidad.

Frases como cerezas, con forma, color y sabor.

Escribir nuestras opiniones es la oportunidad de expresamos con más claridad y mesura que hablando. La rabia escrita sólo es legítima si es necesaria.

El estilo tiene que ser preciso, por la misma razón que el martillo debe ser duro.

Reivindiquemos la narración del pluralismo y superemos los fragmentos inconexos de la posmodernidad, vieja prematura.

Nada consuela tanto a una mente fatigada como un juego de palabras sugerente y fraudulento.

Lo bueno se tapa con lo mucho, y lo excelente con lo demasiado.

Hay que limpiarse los granos de vanidad como el sudor.

El escritor con autoestima crece con el bocado de cada crítica negativa.

Tu susurro también es el aleteo de la mariposa.

Lo imaginario también es real. Una realidad ima­ginada, que el escritor realista trata como tal.

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