Noticias del fin del mundo

El jueves 10 de julio de 2014 será la última tarde que dos amantes pasen juntos… Una novela de amor. No sólo una novela de amor.

La densidad y claridad del estilo de José Marzo recuerdan a grandes de la novela corta como Maupassant o el ruso Turgueniev, pero las referencias de su narrativa nos colocan en la sociedad actual desde una perspectiva inédita. (S. Gibert, filóloga)

La novela de José Marzo sobrecoge al lector por la naturalidad de sus escenas, de sus diálogos, por el profundo partido literario que el autor sabe sacar a los detalles nimios, cotidianos, ante los que pasamos de forma inadvertida. (A. Altrán. El Heraldo del Henares)

Una historia mínima, una historia que incluso me atrevería a calificar de modesta, cotidiana, la última tarde de una pareja de amantes, puede servir para construir un complejo armazón sobre el que mostrar con honestidad los miedos, los sueños, los fracasos, la vacuidad de toda una vida. (Carlos Manzano, novelista)

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El artículo se hacía eco de la derrota, dos días antes, de la selección de Brasil, anfitriona del mundial de fútbol, ante la alemana. Perder el partido entraba dentro de lo posible; hacerlo por siete goles a uno… entraba de lleno en el terreno de la vergüenza. Había una foto de dos espectadoras brasileñas. Una se tapaba los ojos con las manos, la otra miraba hacia arriba, donde debía de estar el marcador del estadio, y se tapaba la boca. Se habían convertido sin pretenderlo en la imagen de la humillación. Él había estado en Brasil diez años antes, de viaje de novios. Aunque lo atracaron a punta de pistola en la misma playa de Copacabana, en Río de Janeiro, para quitarle el teléfono móvil y el dinero en metálico, regresó a Europa con la deliciosa sensación de haber pisado un mundo diferente. El sol y el mar, la vegetación, los rascacielos y las chabolas, todo parecía acompañar la violenta energía de las gentes. El artículo no se centraba en el resultado deportivo, sino en sus consecuencias económicas y políticas. Un analista vaticinaba un castigo para la presidenta Rousseff en las siguientes elecciones presidenciales; otro, por el contrario, sostenía que, felizmente, se había acabado la identidad de país y estadio. Esa catarsis tardaría en producirse: otra foto mostraba los autobuses quemados en los disturbios de Sao Paulo tras la derrota de la selección.

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